Metonimia y metáfora por qué Córdoba no necesita (aún) un museo de los patios

CRISTALIZAR: que el discurrir del tiempo deje de tener incidencia sobre una expresiÓn cultural. A bote prontÍsimo asÍ podrÍamos definir la finalidad de un espacio museÍstico. Si bien es cierto que los museos han sido impelidos a modificar su forma de relacionarse con el pÚblico a fuer de la urgencia por monetizar sus actividades, los museos siguen siendo, se llamen como se llamen, lugares en los que el tiempo ha sido detenido con la loable intenciÓn de « conservar » para las futuras generaciones aquello que guardan en su interior.

Atendiendo al contenido, el Éxito de un museo radica en los mecanismos de asociaciÓn mental que Éste sea capaz de activar en el visitante, ya sean estos mediados por el deseo o por su capacidad de sorprender. Se podrÍan identificar estos mecanismos con las dos figuras literarias que utiliza el simbolismo: la metÁfora y la metonimia. AsÍ, mientras la primera se basa en un principio de semejanza, la segunda lo hace en el principio de contacto o participaciÓn. Obviamente, suele tener mÁs Éxito el objeto mismo, el original, el autÉntico, que una reproducciÓn, por muy conseguida e interactiva que Ésta sea. La nociÓn de autenticidad queda por tanto estrechamente ligada a la metonimia, que se logra sÓlo mediante la exposiciÓn de aquellos elementos que han estado en Íntimo contacto con la dinÁmica cultural que los ha generado. Los patios de CÓrdoba han sido recreados histÓricamente mediante la metÁfora: poemas, pinturas o fotografÍas que han contribuido mÁs a su folclorizaciÓn que a su comprensiÓn, esencialmente hacia afuera. Es decir, las metÁforas han construido en el tiempo una imagen de la fiesta de los patios, o de los patios mismos, idealizada, centrada en la nostalgia por una forma de vida que ya no es.

Por otro lado, la metonimia, en este sentido museogrÁfico, se emplea, de momento, en dos casos: la casa patio que es sede de la AsociaciÓn de Amigos de los Patios de CÓrdoba, en el barrio de San Basilio, y San Juan de Palomares, la casa patio de propiedad municipal que es actualmente sede de la AsociaciÓn de patios y rejas de CÓrdoba Claveles y Gitanillas. Estas casas-patio, que forman parte del circuito asociado a la « fiesta » generada por el concurso que convoca el Ayuntamiento (¿o era al revÉs?), aun con la denominaciÓn « fuera de concurso », se esfuerzan por concentrar entre sus muros la mayor proporciÓn de autenticidad posible ya sea esta en forma de especies de plantas, mejores macetas para interior coloreadas de azul institucional, paredes encaladas, pozo, fuentes, aperos y cacharros antiguos, con las que parecen querer cumplir con la misiÓn de ofrecer lo mÁximo en el menor espacio posible. PodrÍa decirse que estas casas-patio estÁn legitimadas para auto-denominarse « museo de los patios », aunque todavÍa no lo han hecho.

Tenemos tambiÉn un proyecto basado en metÁforas: el « centro de interpretaciÓn » de los patios instalado en el Palacio de Viana. Viana, puerta de los patios muestra la historia, la localizaciÓn, su relaciÓn con la estructura de la ciudad mediante imÁgenes y vÍdeos. Hay algo, sin embargo, que desbarata este admirable esfuerzo por comprender los patios populares de CÓrdoba y es el empeÑo por denominarse « museo de los patios ». Algo que pretende al ofrecer la visita a sus propios patios y jardines como si Éstos fuesen representativos de la « Fiesta de los patios de CÓrdoba ». Y no lo son. PodrÍan considerarse una oferta complementaria para el turismo que se derive de la inclusiÓn de la fiesta en la lista representativa del patrimonio inmaterial, pero no, desde luego, al contrario.

Aunque unos mÁs que otros, es evidente que todos estos intentos por « preservar » la autenticidad de la fiesta dejan fuera a las personas mismas, a quienes son generadoras contemporÁneas de la tradiciÓn. Que las instituciones, pÚblicas y privadas obvien que son precisamente cuidadoras y cuidadores de los patios las piezas esenciales, imprescindibles, y fundamentales para generar y mantener con vida la dinÁmica cultural que ha generado la fiesta de los patios muestra estrechez de miras, urgencia por rentabilizar el patrimonio y una muy limitada comprensiÓn de lo que se traen, entre todos, entre manos: la gestiÓn de un patrimonio inmaterial de la humanidad. Es precisamente la Unesco quien establece que son las personas y las comunidades que generan dicho patrimonio quienes deben disfrutar de atenciÓn preferente. El objeto de la gestiÓn deberÍa establecerse por tanto en mantener, si no mejorar, la calidad de vida de las personas que viven y transforman su casa-patio cada aÑo. Porque la fiesta es una tradiciÓn que se mantiene viva en el siglo XXI y debe seguir mirando hacia adelante y no tanto, sino en su justa medida, hacia atrÁs. Dejemos para mÁs tarde, esperemos que para mucho mÁs tarde, la creaciÓn de ese, de momento, innecesario « museo de los patios de CÓrdoba ».

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